¿Adiós al conserje de turno? La conserjería remota comienza a cambiar el funcionamiento de los edificios en Chile
La percepción de inseguridad y la necesidad de fortalecer la vigilancia de las comunidades están impulsando nuevas formas de administrar edificios. El monitoreo remoto 24/7, el control de accesos y la tecnología comienzan a transformar el rol tradicional de la conserjería.
La seguridad de los espacios residenciales se ha convertido en una preocupación para los chilenos. Según la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana (ENUSC) 2025, un 82,9% de las personas considera que la delincuencia aumentó en el país, mientras que un 47,2% percibe este incremento en su propio barrio. Este escenario también está llevando a las comunidades a revisar sus sistemas de vigilancia y control de accesos.
En paralelo, la imagen del conserje detrás del mesón, encargado de recibir visitas, registrar encomiendas y supervisar los ingresos, comienza a transformarse. La incorporación de centrales de monitoreo remoto permite realizar estas funciones mediante equipos humanos conectados las 24 horas, sistemas de cámaras y herramientas digitales que facilitan la identificación de situaciones irregulares y la activación de protocolos ante eventuales emergencias.
“Estamos frente a un cambio en la manera de entender la seguridad de los edificios. Ya no basta con tener una persona físicamente en una recepción; también es importante contar con supervisión permanente, capacidad para detectar situaciones irregulares y protocolos de respuesta. Asimismo, es fundamental mantener registros trazables de los acontecimientos e incidencias, entregando a las comunidades información clara sobre lo que ocurre en sus instalaciones. La tecnología permite monitorear durante las 24 horas y mantener equipos humanos disponibles para gestionar cualquier situación”, explica Cristian Maturana, CEO de Millacero.
El sistema contempla funciones como supervisión de cámaras, autorización de visitas, registro de patentes, control de accesos y gestión de alertas. Esto permite centralizar información y mantener una vigilancia continua, entregando herramientas adicionales para detectar incidentes y coordinar respuestas. Aunque no elimina el riesgo de delitos, sí amplía las posibilidades de supervisión frente a un modelo basado exclusivamente en la presencia física.
El cambio también busca equilibrar seguridad y presupuesto. La incorporación de tecnología puede generar ahorros de hasta un 40% en los gastos comunes, según las características de cada comunidad. Para Maturana, la modernización no implica eliminar la atención humana, sino transformarla: “Los residentes necesitan saber que hay alguien disponible ante una emergencia o requerimiento. Hoy podemos entregar esa atención desde una central, con tecnología que permite supervisar distintas comunidades y responder de manera coordinada”.
Así, más que el fin de una profesión, la conserjería remota anticipa una transformación en la forma de administrar los edificios en Chile. En un escenario marcado por la preocupación por la delincuencia y el aumento de las exigencias de seguridad, el tradicional mesón de recepción comienza a compartir protagonismo con centrales de monitoreo, sistemas inteligentes y equipos humanos que operan a distancia.

